la siembra 50×50
“Las primeras vanguardias, las de principios del siglo XX, en su afán por romper con las convenciones que atenazaban la creación artística anterior, buscaron el arte primitivo aquellos rasgos originales que pudieran orientar una renovación. Ese intento de partir otra vez desde cero, sirvió, paradójicamente, para dar un salto hacia delante. No hay una sola vanguardia clásica, salvo el futurismo, que no recupere o se interese por rasgos de la creación de culturas llamadas primitivas. Una de las consecuencias de mirar hacia atrás fue darse cuenta de la arbitrariedad de la separación nítida entre arte y artesanía, o de forma más general, entre alta y baja cultura. En otra dirección, la búsqueda del origen condujo a la valoración de rasgos expresivos que desde hace mucho habían sido sustituidos por la destreza y academicismo de las composiciones.
Texto de José María Parreño a cerca de la exposición de Ignacio Basallo en el CGAG en 2003, publicado en “La revista del CGAG” nº 5.